CONSEJOS ÚTILES (35)

Lunes, 23 Junio 2014 17:15

¿Cómo nos ven los otros?

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Cuando se habla de la imagen pública en una organización  es  un error  creer que la identidad visual corporativa es solo lo que ven los clientes.
Si bien es cierto que esta es una variable que no debe rechazarse, existen otros factores que influyen en la percepción que los públicos externos tienen de la empresa; tal  es el caso del entorno financiero, institucional, académico, comercial y el entorno del usuario.
A lo anterior hay que añadir, también, el papel de los medios de comunicación que juegan un rol importante en la conformación de esta imagen.

A través de “El Principito” de Saint-Exupéry se puede responder a esta interrogante. El siguiente fragmento lo ejemplifica:

 

“Mi dibujo número 1 era de esta manera: (ver imagen 1)
Enseñé mi obra de arte a las personas mayores y les pregunté si mi dibujo les daba miedo.
—¿por qué habría de asustar un sombrero?— me respondieron.
Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digiere un elefante. Dibujé entonces el interior de la serpiente boa a fin de que las personas mayores pudieran comprender. Siempre estas personas tienen necesidad de explicaciones.
Mi dibujo número 2 era así: (ver imagen 2)”

La práctica cotidiana de mirarse frente al espejo resulta casi un reflejo incondicionado para los seres humanos. En el siglo actual, el cuidado de la imagen ha venido a convertirse en una preocupación no solo de adolescentes, jóvenes o adultos en general, sino también de las empresas y organizaciones que visionan un mejor desempeño o aspiran a ello. Los niveles de la imagen tal vez sean desconocidos para quienes desconocen esta área de la comunicación; su gestión de manera integrada y sinérgica resulta de una importancia extraordinaria no solo para las empresas del sector estatal, sino también para los emprendimientos del sector privado en los que hoy se vislumbran algunos buenos resultados.

El sello de las mujeres ha quedado impreso en la historia de la humanidad, algunas veces desde la mirada de los hombres y otras marcando su propia impronta. En las artes, el rol de la mujer se limitó primero a modelo y musa, fuente de inspiración para el masculino ojo de los artistas que, conquistados por su belleza, legaron importantes obras como “La Venus de Milo”, Las meninas” de Velázquez o “La maja desnuda” de Goya. Su presencia no fue relevante hasta el siglo XX, cuando las vanguardias rompen con las normas del academicismo y se reivindica el papel de la mujer. Una de las que se convierte en icono del feminismo en esta etapa es la mexicana Frida Kahlo.

Diversas problemáticas enfrentan a diario las mujeres trabajadoras, en particular las incorporadas a las nuevas formas de gestión no estatal, muy especialmente las que laboran durante la noche en bares, centros nocturnos, restaurantes y otros lugares similares.

Por un lado, algunas de estas mujeres sufren las consecuencias de la discriminación física. “Se necesita chica de buena presencia” o “profesional femenino con buena apariencia física o persona joven bien parecida” son ejemplos de algunos anuncios publicados en la red de redes, que establecen determinados parámetros estéticos para los cuales ciertos segmentos de la población femenina quedan excluidos. El físico ha venido a convertirse en una especie de mercancía, más allá de las competencias profesionales y las habilidades que estas posean para asumir los empleos.