CONSEJOS ÚTILES (35)

Con frecuencia, mujeres y hombres se encuentran sometidos a períodos de estrés en su entorno laboral. Las causas asociadas a esta problemática pueden ser muy diversas. Según especialistas en la temática, los factores más comunes están relacionados con el volumen y ritmo de trabajo, la falta de estímulos y la monotonía en el puesto, el miedo a perder el empleo, los elevados niveles de responsabilidad, la exposición a tareas insalubres o peligrosas, la falta de apoyo, el acoso por parte de los compañeros o superiores, la utilización inadecuada de las posiciones de poder, la falta de reconocimiento y las condiciones ambientales del lugar de trabajo.
Como resultado del estrés laboral, se derivan efectos negativos que, según investigaciones, se han segmentado en tres áreas fundamentales: Los fisiológicos, entre los que pueden aparecer aumento de la frecuencia cardíaca, tensión muscular y dificultad para respirar. Los cognitivos, como las preocupaciones, la dificultad para tomar decisiones y la sensación de confusión; y los efectos motores como hablar rápido, temblores o tartamudeo, entre otros.

Lunes, 13 Octubre 2014 18:49

Cuidados para las cuidadoras

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Las cargas de cuidados producidas por la atención a una persona de la tercera edad son diversas. Igualmente lo son las consecuencias que genera este encargo para la persona que lo asume. Una situación prolongada de este tipo puede amenazar la salud de quienes desempeñan dicha responsabilidad. Por tales motivos, resulta de extrema importancia poder detectar las señales que afectan al cuidador o cuidadora.
Intervenir con antelación y no esperar a que los daños se conviertan en irreversibles es uno de los consejos propuestos por los especialistas, quienes alertan la necesidad de prestar atención cuando aparecen los siguientes síntomas: pérdida de energía, sensación de cansancio continuo y sueño; aislamiento; aumento en el consumo de bebidas, tabaco y/o fármacos; problemas de memoria, dificultad para concentrarse y bajo rendimiento en general; menor interés por actividades y personas que anteriormente lo tenían; aumento o disminución del apetito; enfados fáciles y sin motivo aparente; cambios frecuentes de humor o de estado de ánimo, irritabilidad y nerviosismo; dificultad para superar sentimientos de tristeza, frustración y culpa; tratar a otras personas de forma menos considerada que lo habitual; problemas en el lugar de trabajo; problemas económicos; menor afecto e interés hacia el familiar y trato despectivo del familiar a cargo.

Jueves, 04 Septiembre 2014 18:27

Una imagen vale más que mil palabras

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"Una imagen vale más que mil palabras", refiere un conocido refrán popular que bien puede traerse a colación cuando hablamos de comunicar con equidad de género, pues ese acto no es solo cuestión del lenguaje escrito.
Un mundo predominantemente pensado desde los hombres como sujetos de referencia ha establecido, también, pautas que trascienden el lenguaje y se traducen en comportamientos, actitudes e incluso imágenes.
La carga sexista o androcéntrica implícitas en muchas de las palabras y expresiones que utilizamos es uno de los aspectos más trabajados en el terreno de las disciplinas vinculadas a la lengua española. Sin embargo, las imágenes transmiten un posicionamiento que, en muchas ocasiones, reflejan, producen y reproducen desigualdades entre mujeres y hombres.

¿Trabaja usted durante el horario de la noche y la madrugada? ¿Conoce los efectos del empleo nocturno? ¿Qué repercusiones tiene este tipo de empleo en el entorno familiar y social? ¿El horario nocturno de trabajo entorpece su vida conyugal? Estas son algunas de las interrogantes cuyas respuestas tratamos de ofrecer en este artículo, donde, además de incursionar en el surgimiento del trabajo nocturno y sus consecuencias, también propone algunos consejos para ayudarle a reducir sus efectos negativos.
El trabajo nocturno, casi tan remoto como el surgimiento de la humanidad, ha existido en todas las civilizaciones. A nivel industrial se inicia con el surgimiento y el empleo masivo de la luz artificial por incandescencia, muy ligado a factores económicos como: la intensidad creciente del capital financiero, la reducción de la jornada de trabajo y las mejoras en la elasticidad de la producción, debido a que los recursos humanos de las empresas se adaptan mejor a sus necesidades de producción.

Cambiar de trabajo o profesión no es una decisión que se toma a la deriva. No son pocos(pocas) las limitaciones en las que se piensa para asumirlo: tener un mejor sueldo, posibilidades de ascenso, el tiempo, la ubicación o simplemente estar en un ambiente laboral más grato son
algunas de las ideas que vienen a la mente y que pueden transmitir
dudas, inseguridad o también ilusión. Pero esta mezcla de sensaciones es totalmente normal puesto que abandonar lo conocido para empezar algo nuevo no siempre resulta fácil. La decisión implica tomar en cuenta todos los pros y los contras y analizar a conciencia las posibles consecuencias.
No sólo se deben considerar los aspectos económicos, también hay que estudiar otras variables como el ambiente, los horarios, beneficios, y la posibilidad de desarrollo profesional.