El aumento de la conectividad en la isla ha desembocado en el surgimiento de los negocios online. ¿Ellas están emprendiendo en ese mundo?

Los datos que tenemos hasta ahora de la presencia femenina en el cuentapropismo de Cuba no nos alientan mucho. Ellas están casi en la misma medida que los jóvenes, sin sobrepasar el treinta y tanto por ciento. Es bastante, animan los medios de comunicación y algunas voces del triunfalismo. Pero, si tenemos en cuenta que el otro sesenta y tanto no se divide entre extraterrestres, animales y seres de otro mundo, sino que se trata de hombres, es evidente que el rol femenino es bastante pasivo en lo que a emprendimiento se refiere.
Si a eso le sumamos que ellas no lideran muchos negocios, sino que están como parte de esa gran masa obrera contratada o, en el peor de los casos, aparecen como titulares de una licencia para ocultar a aquellos que tienen varias o con el propósito de evitar rentar algún espacio o declarar más cantidad de ganancias… el contexto de las mujeres en el trabajo por cuenta propia en Cuba no está para hacer una fiesta.
Atiéndase además el estereotipo reinante que las une exclusivamente -salvo honrosas excepciones- a labores asociadas al hogar: reposterías, atelieres, estilismo, elaboración de alimentos o cualquier asunto considerado menor por el mercado. Confirmado: la realidad no es esperanzadora.

Publicado en CULTURA DE GÉNERO
Sábado, 29 Julio 2017 20:55

Emprendimiento sobre dos ruedas

Las muchachas de Vélo Cuba se esmeran en marcar la diferencia. Por eso reparan bicicletas a bajos precios y con elevada sabiduría.

¿Qué iba a hacer Nayvis Díaz con un carro en medio de un contexto económico tan inestable? ¿Y cuándo no hubiera gasolina? ¿Y cuándo todo se hiciera más difícil para mantenerlo en buen estado? ¿Y cómo viviría mientras tanto? Todas esas preguntas se hizo antes de vender su Peugeot para invertir el dinero en un negocio. ¿Cuál sería? Habría que ver.
Luego de un minucioso estudio de mercado, y signada también por un pasado a base de pedales (20 kilómetros diarios la separaban de su casa en el Vedado y su universidad en la CUJAE), Nayvis se decidió por invertir en bicicletas. Como tenía el conocimiento técnico al alcance (su amiga Daylín Carbó era una velocista y mecánica bien ducha), no hubo más que arreglar. Ella y su compañera se lanzaron a la carga.
Así nació Vélo Cuba hace alrededor de tres años: rentando bicicletas propias y reparando las de cualquiera que se llegara por allá. Mientras que en los días iniciales pensaron que podrían entre las dos, unas jornadas después debieron empezar a contratar personal: una muestra evidente de la necesidad del servicio de reparación que tenía la población habanera.
Y no solo en La Habana, sino en todo el país, piensa Nayvis. Por eso marcó en el nombre de su pequeña empresa el ansia por crecer un día hacia todas las provincias. Hoy abarcan dos municipios de la ciudad (Vedado y Habana Vieja), pero ya andan en estudios por algunos territorios más periféricos, como resultados de las propias demandas de la población, que sigue necesitando más de sus especializados servicios. Y esto pudiera crecer si algunas condiciones, ausentes ahora, estuvieran.

Publicado en Ellas cuentan

El derecho laboral, a lo largo de los años, ha resultado una arista controversial para los que deben practicarlo y para quienes velan porque se les aplique adecuadamente. 
Diversas son las nomenclaturas, leyes y decretos que encierran los deberes y derechos de las personas que trabajan, que no siempre se ejecutan o ventilan adecuadamente. 
Ante la apertura en Cuba del sector no estatal, una brecha se abre entre el cumplimiento de las leyes del derecho laboral en un lado y en el otro. Entre las preocupaciones más recurrentes residen aquellas vinculadas con las mujeres incorporadas a los negocios particulares.
SEMlac conversa, a propósito del tema, con Jennifer Batista Torres, profesora de Derecho Laboral del Departamento de Asesoría Internacional de la Facultad de Derecho, de la Universidad.