El aumento de la conectividad en la isla ha desembocado en el surgimiento de los negocios online. ¿Ellas están emprendiendo en ese mundo?

Los datos que tenemos hasta ahora de la presencia femenina en el cuentapropismo de Cuba no nos alientan mucho. Ellas están casi en la misma medida que los jóvenes, sin sobrepasar el treinta y tanto por ciento. Es bastante, animan los medios de comunicación y algunas voces del triunfalismo. Pero, si tenemos en cuenta que el otro sesenta y tanto no se divide entre extraterrestres, animales y seres de otro mundo, sino que se trata de hombres, es evidente que el rol femenino es bastante pasivo en lo que a emprendimiento se refiere.
Si a eso le sumamos que ellas no lideran muchos negocios, sino que están como parte de esa gran masa obrera contratada o, en el peor de los casos, aparecen como titulares de una licencia para ocultar a aquellos que tienen varias o con el propósito de evitar rentar algún espacio o declarar más cantidad de ganancias… el contexto de las mujeres en el trabajo por cuenta propia en Cuba no está para hacer una fiesta.
Atiéndase además el estereotipo reinante que las une exclusivamente -salvo honrosas excepciones- a labores asociadas al hogar: reposterías, atelieres, estilismo, elaboración de alimentos o cualquier asunto considerado menor por el mercado. Confirmado: la realidad no es esperanzadora.

Publicado en CULTURA DE GÉNERO