Martes, 05 Junio 2018 15:08

A la lucha, que somos muchas

¿Qué hace una mujer cubana para ganarse la vida en la calle? ¿Cuándo empieza y acaba la jornada laboral si las fuerzas son el límite? Ellas cuentan lo que viven…
En cualquier esquina la voz de mujer llama. Da igual para lo que sea, ellas siempre tienen algo que ofrecer con tal de "hacer el día". No tienen oficinas o puestos fijos. Se mueven en dependencia de lo que haga falta. Son estas luchadoras cotidianas que inventan cualquier negocio humilde y sacrificado con tal de ganarse el pan.
Y no descansan nunca. Su límite es conseguir la comida de la noche. O un par de zapatos para el hijo en casa, o la ayuda para la mochila de la nieta. Siempre hay algo que resolver cuando la batalla constante está en la calle.

Publicado en HISTORIAS COTIDIANAS
Martes, 05 Junio 2018 14:18

Una mujer apegada a la historia

Iraida Ordaz Franco es una mujer que transmite paz, mediante su voz melodiosa, la cadencia suave, su conversación centrada, sus gestos contenidos... Pero, a la vez, es una persona muy fuerte. Lo reafirma su perseverancia ante los sueños y los anhelos, supuestamente imposibles.
Su historia está ligada a una casa, en la calle Amargura de La Habana Vieja, y por muy hermosa que sea la vista del inmueble en estos tiempos, el pasado no fue tan llamativo.
La edificación, a la que Ordaz nombró Mi sueño, data de la segunda mitad siglo XVIII. Cuentan los registros oficiales de La Habana colonial que su propietario, el Álferez D. Francisco del Pico (natural de Galicia), tenía varias deudas con distintos acreedores, por lo cual en 1759 perdió la casa y también un grupo de esclavos.
Después de este suceso pasó a varios dueños, quienes en su mayoría la usaban para alquilar. Esta condición de arrendamiento contribuyó a su deterioro paulatino, hasta que uno de los últimos propietarios, cerca de finales del siglo XVIII, realizó reconstrucciones en algunas de sus áreas y elevó la calidad y los valores de la edificación.
No obstante estas remodelaciones, la casa siguió siendo arrendada a familias diversas hasta 1959, cuando triunfó la Revolución cubana y pasó a ser una ciudadela donde convivían núcleos numerosos.
Por esta fecha comenzaron los lazos entre la edificación y la propietaria.
A mitad de los años noventa del siglo XX, Iraida Ordaz encabezó las diversas solicitudes de los inquilinos a la Oficina de Conservación del Centro Histórico de la Ciudad. Tiempo, paciencia e inversiones llevaron el sitio a un profundo trabajo de intervención y remodelación.

Publicado en Ellas cuentan

Quien confunde con sexo o pornografía las historias de Sonia Rivera Valdés, "no sabe leer y no sabe lo que es sexo", aseveró la intelectual cubana Teresa de Jesús Fernández en La Habana, durante el coloquio "Las historias prohibidas", realizado en homenaje a la escritora cubana estadounidense.
Rivera Valdés, nacida en La Habana en 1937, reside actualmente a medio camino entre Nueva York y la capital cubana y, además de escribir cuentos, hace crítica literaria y de cine, e imparte clases de literatura, estudios puertorriqueños y de la mujer en el York College.
Pero, sobre todo, "es una de las precursoras de los estudios sobre diversidad sexual desde la literatura cubana y la primera en ganar un Premio Casa de las Américas extraordinario con esta temática", declaró Julio César González Pagés, de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude), y uno de los organizadores del homenaje por el cumpleaños 81 de Rivera Valdés.
"Sonia es un ejemplo, una mujer que ha luchado contra la xenofobia, el racismo y que trabaja por todos los temas de equidad social, no solo por la equidad de género", destacó González Pagés, durante la cita realizada los días 25 y 26 de abril, en la Casa del Alba Cultural, en La Habana.
"Decidimos iniciar el homenaje el 25 de abril, Día Naranja por la No violencia hacia las mujeres y las niñas, porque para nosotros celebrar es ser más conscientes de que todas las personas podemos aportar nuestro granito de arena para esas causas", explicó el también historiador.

Publicado en CULTURA DE GÉNERO

Las demandas actuales de la gestión empresarial se sustentan en su capital humano. Para garantizar un trabajo exitoso, este incluye la salud y la seguridad en el trabajo. La mujer en el siglo actual ocupa los espacios públicos del contexto laboral y, además, se ha consolidado como un recurso humano valioso e indispensable en el desarrollo social de cada país.
Sin embargo, su desempeño laboral está sesgado por factores de riesgos psicosociales, que constituyen una brecha para determinar las acciones que garanticen una adecuada promoción de la salud en el ámbito laboral.
No visibilizar algunas formas de violencia, estrés u otras problemáticas que afectan la salud en el contexto laboral y el desconocimiento de los procesos de cambios, que se suscitan en las etapas del desarrollo de la mujer y el hombre, concerniente a su salud sexual y reproductiva, trae afectaciones en su desempeño y en la calidad de vida.
El reconocimiento de los riesgos psicosociales desde la perspectiva de género potencian una mejor salud laboral y calidad de vida para estos profesionales; en particular las mujeres, colocándolas en igualdad de oportunidades y equidad, desde su perfil laboral y personal.
Las brechas de género que se suscitan entre hombres y mujeres constituyen aspectos no resueltos en una cultura patriarcal, milenaria, donde la mujer ha sido subordinada, subestimada y, por ende, vulnerada en sus derechos.

Martes, 05 Junio 2018 03:43

¿Para qué hacen falta las amigas?

Ellas lo imaginan: ya no son las mismas. Pero no lo saben: ya no son las mismas. Algo habrá cambiado, sospechan. Pero lo que las une debe ser más intenso que cualquier variación del tiempo. Debe ser…
Definitivamente los años pasaron. La vida es diferente después de las cuatro décadas. No son solo los calores femeninos o los matrimonios al borde de un ataque de nervios. No es únicamente que las fuerzas flaqueen o el cansancio se robe el show. Hay negociaciones que hacer con el alma para poder seguir.
¿Por qué lloran mis amigas? es la pregunta que la cineasta Magda González Grau lanzó al aire con su filme más reciente. Yasmín Gómez, Amarilys Núñez, Edith Massola y Luisa María Jiménez, tres destacadas actrices cubanas, la responden en 80 minutos. Lloran porque lo más difícil es seguir siendo una misma. Y porque tal vez no haga falta. 

Publicado en CULTURA DE GÉNERO
Viernes, 27 Abril 2018 13:49

Uso del tiempo revela brechas de género

Las mujeres cubanas dedican más tiempo que los hombres a las tareas domésticas en el hogar, donde se mantiene la división sexual del trabajo, reconoce la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género (ENIG) 2016.

Ellas dedican más horas a planificar, cocinar y servir la comida, además de fregar; son quienes se encargan de la limpieza e higiene del hogar dedicándole 7,13 cada semana, a diferencia de sus pares varones que consumen solo como promedio 3,71 horas semanales en esas labores.
La ENIG 2016 fue levantada por el Centro de Estudios de la Mujer (CEM) de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la Oficina Nacional de Estadísticas (ONEI) con una muestra representativa de la población cubana de 15 a 74 años. El estudio explora temas como la violencia de género, la participación social y el uso del tiempo.
  

Publicado en CULTURA DE GÉNERO

Amalia Gómez Marcheco, Amy, como recalca en su perfil de Facebook, es una emprendedora de la tecnología con enfoque de género.

La joven, graduada de Ciencias de la Computación en la Universidad de La Habana e integrante del proyecto Delta (Show humorístico de ciencia y tecnología), es fundadora de Sigma.
Este es un proyecto diseñado para promover la inclusión de las mujeres en el estudio de las carreras universitarias de ciencia y tecnología, y elevar su participación en iniciativas de esta índole.
Mujeres Emprendedoras conversa con Amalia sobre detalles de Sigma y su visión en cuanto a las mujeres en el desarrollo tecnológico.

¿En qué circunstancias surge Sigma?
El proyecto comienza en agosto de 2016, gracias a que la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana tiene una larga tradición de proyectos y eventos sobre socialización de la ciencia.
Desde que comencé la universidad, Fernando Rodríguez (profesor de la facultad, director del proyecto Delta) se encargaba de organizar y dirigir gran parte de estas actividades.
Él y un grupo de muchachos ya habían fundado el Proyecto Delta, al que me uní un año después.
Fernando y yo habíamos estado discutiendo sobre cómo mejorar la formación vocacional en los preuniversitarios y entonces le dije que quería hacer algo con un enfoque de género, a raíz del pequeño porcentaje que representan las mujeres en las carreras de ciencia y tecnología.
Estaba en 4to año de Ciencias de la Computación y la presencia femenina en mi año de la carrera era de menos de 20 por ciento. Hay una corriente mundial por la inclusión de chicas en STEM (disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) muy fuerte y quería que nos sumáramos a ella, pues en Cuba no existía ningún proyecto de este tipo. Creo que aún somos el único.

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El aumento de la conectividad en la isla ha desembocado en el surgimiento de los negocios online. ¿Ellas están emprendiendo en ese mundo?

Los datos que tenemos hasta ahora de la presencia femenina en el cuentapropismo de Cuba no nos alientan mucho. Ellas están casi en la misma medida que los jóvenes, sin sobrepasar el treinta y tanto por ciento. Es bastante, animan los medios de comunicación y algunas voces del triunfalismo. Pero, si tenemos en cuenta que el otro sesenta y tanto no se divide entre extraterrestres, animales y seres de otro mundo, sino que se trata de hombres, es evidente que el rol femenino es bastante pasivo en lo que a emprendimiento se refiere.
Si a eso le sumamos que ellas no lideran muchos negocios, sino que están como parte de esa gran masa obrera contratada o, en el peor de los casos, aparecen como titulares de una licencia para ocultar a aquellos que tienen varias o con el propósito de evitar rentar algún espacio o declarar más cantidad de ganancias… el contexto de las mujeres en el trabajo por cuenta propia en Cuba no está para hacer una fiesta.
Atiéndase además el estereotipo reinante que las une exclusivamente -salvo honrosas excepciones- a labores asociadas al hogar: reposterías, atelieres, estilismo, elaboración de alimentos o cualquier asunto considerado menor por el mercado. Confirmado: la realidad no es esperanzadora.

Publicado en CULTURA DE GÉNERO
Lunes, 26 Marzo 2018 03:37

¿Educar es cosa de mujeres?

Hagamos un ejercicio simple de memoria: ¿a cuántos maestros recordamos durante nuestra formación? Seguramente serán muy pocos, y aquel que hayamos tenido lo más probable es que pertenezca al período universitario o, en menor medida, al preuniversitario.
No es por gusto que el Anuario Estadístico de Cuba, de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), en su versión correspondiente al año 2016, dedica un apartado al rol de la mujer en la educación. Queda claro en la comparación de los últimos seis años que, mientras que el personal docente frente a las aulas estuvo alrededor de los 250 mil profesionales, alrededor de 160 mil de esta cantidad eran mujeres.
En igual proporción se manifestaba la diferencia en la enseñanza primaria, cuando el total rondaba los 80 mil profesores, y alrededor de 60 mil eran maestras. Como sugieren nuestras propias historias de vida, a medida que aumenta la enseñanza, crece la cantidad de hombres frente al aula. Por eso es que en la Secundaria Básica esa diferencia se reduce y ya son menos las maestras y más los profesores, aunque ellas siguen dominando las estadísticas.
Cuando llegamos a la universidad (¡vaya paradoja!) disminuyen considerablemente las profesionales que se enfrentan a esta responsabilidad. Como se ha evidenciado en otras ocasiones, esto se debe a que ellas se ven obligadas por las condiciones sociales a postergar más su realización profesional debido a razones del hogar y la familia. Por lo que un grado tal de especialización como el que requiere la enseñanza de las universidades está más cercano de las posibilidades de preparación de los hombres.

Publicado en Buenas prácticas
Domingo, 25 Marzo 2018 21:07

Los espejuelos para ver como Isabel Moya

Quien la haya escuchado hablar, jamás volvió a ser la misma persona. Si encima de tanto privilegio, tuvo la dicha de recibir alguna de sus clases, está claro que pudo dar su vida por transformada. Pero si alguna de esas tardes del año, con la compañía de un café o alguno de los dulces que tanto disfrutaba, pudo entrar a su casa, compartir su espacio mágico, y ver de cerca la relación de amor que la unía a su esposo, esa persona puede dar toda la fe de que Isabel Moya era de esos seres que caen en la Tierra, provenientes de cualquier galaxia inexistente, para transformar lo que no se hace bien en este planeta.
Yo tuve todas esas suertes. Y me siento feliz por eso. Porque un día la admiré de lejos, porque después la tuve frente a mi pupitre, porque recibí un correo suyo solo para reconocerme un trabajo, y porque, sin ton ni son, me vi en su casa de repente y completé la mejor de las impresiones sobre esta mujer transgresora y única.
Viví también su amor, que no es cosa fácil de contar. Entendí la complicidad casi infantil entre ella y ese Juan Carlos que la acompañaba a todas partes, que era sus pies cuando ella no podía andar, su elevador cuando ella debía ir de un sitio a otro y su medio de transporte más fiel y cariñoso. Descubrí la pasión y el modo especial que tienen para admirarse dos seres cuando se comprenden más allá de los límites, los problemas, los años, la vida que se empeña en ir para un lado y no para el otro. Los vi amarse, si es que puede decírsele al modo único en que ellos se elevaban, uno en brazos del otro. Y eso no es cosa que se olvida fácil. Nada de lo que enseñaba Isabelita es lección para dejar ir al doblar la esquina.

Publicado en CULTURA DE GÉNERO
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