Jueves, 24 Agosto 2017 03:20

Un turno para la emprendedora

Por  José Raúl Acosta Artiles

Mariaelena Francia Reyes asume que ser positiva ante la vida es la fórmula idónea para emprender un proyecto. No encuentra mejor razón, tal vez porque conoce bien los senderos y laberintos de la mente humana.
Con una bata blanca y detrás del buró estuvo hasta hace poco recibiendo pacientes y manoseando historias clínicas; ejerciendo la profesión que comenzó desde niña entre muñecas y juguetes con los que practicaba la labor de médica.
Su pasión la inició en la pediatría para luego elegir psiquiatría infantil, especialidad que concluyó en el año 1989 luego de una misión al surafricano país de Etiopía. Por más de tres décadas no hubo oficio que supiera mejor que el de indagar en los trastornos de la psiquis y brindar ayuda a niños y padres que asistieron a sus consultas. Sin resistirse a abandonar su carrera se contrató nuevamente luego de la jubilación aunque sus ansias tendrían las horas contadas.

En 2016, luego de 30 años trabajando en el sector, su plaza quedó vacante. Al verse sin empleo, el mundo se le caía encima y el tiempo le sobraba. Quizás fue esa la primera vez que se preguntó a si misma qué hacer con su vida. Fue duro según relata en su testimonio. A partir de entonces comprendió que era el momento de emprender algo nuevo.
Mariaelenea no vaciló en estudiar qué posibilidades reales tenía de crear su propio negocio y dispuso de su casa para la actividad de arrendadora a clientes extranjeros pues contaba con idóneas condiciones para ello. En aquellos días se le vio buscando una que otra pintura para las paredes, zapateando un aire acondicionado, ultimando los detalles decorativos o envuelta entre los característicos papeleos que exige el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y la Oficina de Administración Tributaria del municipio.
El pasado febrero logró abrir su pequeño hostal sito en la calle 20 del capitalino barrio del Vedado aunque todavía no se avalancha la clientela sobre ese rincón tranquilo de la ciudad. Sin embargo, es paciente y perseverante, ha preparado sus tarjetas de presentación y perfiles en portales digitales dedicados a la promoción de esos espacios para darse a conocer en un medio competitivo.
Por delante le quedan no pocos retos y desafíos, como el otro negocio al que se suma el hijo y que según ella hará distintivo el lugar pues la oferta cultural podrá diferenciarla de la competencia.
Un espacio para la literatura y la venta de libros complementará la empresa del alquiler pues la baja del turismo es una realidad a la que debe hacer frente en ese arduo camino. Se vuelca en el arte de la lectura con un fondo que incluye títulos del siglo XIX, novelas cubanas en español e inglés y literatura infantil, plato fuerte de la librería que ocupa la planta baja de su vivienda. Ofrecer un servicio que incluya la venta de libros digitales y audiolibros, son algunos de los proyectos a futuro. El otro parece que aún está en su mente y no ha nacido.
La vida quizás sea más agitada luego de la jubilación, las ideas no se le apagan y el futuro lo vislumbra como mujer de negocios. Conserva su independencia y sirve de sostén a su familia.
En su pasado quedan los test, la receta de algún medicamento o el consejo oportuno. Ya no caminará más hacia el policlínico cercano con la bata blanca o el bolso cargado de historias. Apuesta por una realidad no exenta de preocupaciones o inquietudes a las que no podrá dar solución con los mismos métodos que la medicina le brindó en el pasado. La médica que es le seguirá acompañando por el resto de sus días, ahora el turno es para la emprendedora.

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