Viernes, 22 Julio 2016 15:44

Tin Marín: juguetes cien por ciento cubanos

Por  Mayra García Cardentey

Dos jóvenes madres llevan adelante una peculiar tienda de regalos

Gretel de la Rosa y Ailette Hernández lo entendieron por propia experiencia materna: es difícil encontrar juguetes en Cuba que reúnan todas las características indispensables: bueno, bonito y barato.
Ser madre de dos pequeños, entre los dos y seis años, significó para cada una la titánica tarea de encontrar divertimentos atractivos y manuables. Pero la respuesta no siempre fue satisfactoria.
Juguetes importados, poco originales, de baja calidad y extremadamente caros les hicieron no solo replantearse una encomienda familiar sino pensar en un interesante negocio.
Así surgió Tin Marín, una peculiar tienda de regalos para niños y jóvenes, que desde noviembre de 2014 llena de variados productos y colores un acogedor local en la calle 48, entre 9 y 11, en el capitalino municipio de Playa.

Muñecas de trapo, magos, ranas, duendes, brujas, regalos personalizados, artículos decorativos y utilitarios en función de diseñar espacios para infantes y adolescentes…todo tipo de opciones se puede encontrar en una propuesta que privilegia lo artesanal y el buen gusto.
La Licenciatura en Contabilidad de Ailette y la de Economía de Gretel les valieron para sacar la factibilidad del emprendimiento. La juventud de ambas, que apenas rebasan los 35 años, le dota frescura y dinamismo a la empresa. Lo demás, Gretel lo cuenta.

¿Qué distingue a Tin Marín de otras tiendas de regalos?
La especialización en el tema infantil y juvenil. Apostamos por siempre ser fieles a nuestra identidad. Todos los productos que ofertamos son elaborados en Cuba.
Ese es una de sus distinciones: productos no solo hechos en Cuba, sino que privilegien la idiosincrasia nacional…
Tratamos de rescatar, con nuestras ofertas, muchas tradiciones de juegos infantiles. Por eso tenemos muñecas de tela, papalotes, pelotas y guantes, juguetes con los que nos divertíamos quienes ahora somos padres y madres. Nos recuerdan nuestra infancia, esa que queremos que tengan nuestros hijos".
Pero no es fácil. ¿Cómo lidian con la competencia de juguetes importados?
Son diferentes segmentos de mercado. Con nosotras, los clientes tienen productos únicos: al ser elaborados de manera artesanal, ninguno es igual a otro. Además, trabajamos mucho la personalización, eso le da un poco de nuestra alma a cada objeto. Esa sensación no es posible con un juguete importado. De igual forma, defendemos líneas que no se ofertan en las tiendas que venden productos extranjeros. Otra cosa es la durabilidad y la garantía de nuestras propuestas, que muchas veces son superiores.
Como cualquier emprendimiento, debe tener sus complejidades ¿Cuán difícil es encontrar los insumos para la elaboración de los juguetes?
Elaboramos los productos con los materiales que aparecen en el mercado. También apelamos a recursos alternativos, reciclados o donados por otros cuentapropistas. Para ilustrar: tenemos una amiga que tiene un taller de costura y nos da todos los recortes que le quedan de sus trabajos. Lo que más se nos dificulta es el relleno.
¿Cómo se publicitan?
La promoción "boca a boca", gracias a nuestros clientes satisfechos, es la mejor de todas. De eso no hay duda. Les agradecemos mucho el apoyo que nos dan. Utilizamos, a la par, las aplicaciones Conoce Cuba e IslAdentro, así como la red social Facebook.
Aunque ambas tienen conocimientos aprovechables en este tipo de propuestas, una actividad por cuenta propia supone diversos retos…
Queremos permanecer en la preferencia de nuestros clientes y que cada vez se conozca más nuestro trabajo. Creemos que falta un poco para cambiar la falsa idea de que lo artesanal pueda ser sinónimo de mal gusto, cuestionable calidad o terminación. Cada día trabajamos para un público más exigente y eso lo sabemos las y los emprendedores; así que mantener la calidad y variedad es un reto importante.
Decía que el público y el mercado son cada vez más exigentes. ¿Cree que es difícil ser mujeres emprendedoras en Cuba?
Depende del entorno de cada persona, puede ser fácil o difícil. En el país, las mujeres tenemos las mismas oportunidades de desarrollarnos que los hombres. Nos ha tocado un momento muy propicio en que se apoyan mucho a los emprendimientos, y más en el caso de aquellos dirigidos por mujeres. Existe en nuestra generación un poco menos de machismo. Cada vez será menos. Aunque, en varias ocasiones, hemos enfrentado a personas que piensan que nuestros esposos son los que guían el negocio. Asimismo, nos pasa que algún carpintero cree que no podemos entender sobre sus temas o los encargos que hacemos. A las mujeres nos toca demostrar, constantemente, que podemos.
Por su sugerente empresa, ustedes fueron invitadas a México como parte del Women´s Forum Mexico. ¿Cómo fue la experiencia?
Muy enriquecedora; pudimos intercambiar con mujeres y hombres de otros países sobre la manera en que llevan sus negocios y cómo asumen retos diferentes a los nuestros. Fue un orgullo haber tenido la posibilidad de representar a mi país, junto a otras cinco cubanas.

 

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