Buenas prácticas (24)

Hay quien se compra la podadora sin tener el jardín, dice la vieja canción. Más que el espíritu consumista de comprar sin necesitar, la imagen invita a reflexionar sobre las condiciones que se crean sin que muchas veces tengan total aprovechamiento por parte de quienes deberían beneficiarse de estas.
Sépase que sin conocimiento y conciencia de un uso razonable de las posibilidades, bien poco puede hacerse con las herramientas que la modernidad y la ciencia ponen en nuestras manos.
Esta misma ecuación funciona para la relación entre políticas y prácticas. Por mucho que, en el ambiente más idóneo, quienes deciden en materia de gobierno y sociedad sean capaces de elaborar opciones y estrategias para el buen vivir, sin una ciudadanía apta para hacer de estas comodines en el camino hacia un mundo más moderno, justo y próspero, de nada valdrá cuanto se proyecte a un futuro que nunca será vislumbrado si no tenemos los sentido para percibirlo.
Tampoco serviría de mucho si fuese a la inversa, como ocurre en la mayoría de los casos, en que la población anda reclamando realidades que los gobiernos no pueden cumplir. Pero esta vez ese no es el enfoque que queremos abordar.
En los temas de género casi nada está escrito. Falta aún una visión más atrevida y un estudio más profundo por parte de las autoridades encargadas de diseñar los hilos que muevan el sentir y hacer de la población a su cargo.

“Lo hago por ayudarlas”, me dice Isabel cuando la señora de la mochila se despide agradecida. Tal vez hoy tuvo más suerte que otros días porque son las 10 de la mañana y ya se va sin equipaje pesado. Cargar algo de ropa no agota tanto como las viandas que le ha dejado a Isabel: ocho o nueve
malangas, dos macitos de habichuela, una mano de plátanos fruta casi maduros y unas pocas libras de frijoles negros, cuidadosamente envueltas en dos jabitas de nylon.
Isabel, mi vecina, es de esas personas organizadas y meticulosas que a cada rato revisa su escaparate y separa lo que ya no usa, que, como me cuenta, es bastante, porque su hija viaja a menudo y la mantiene abastecida de lo esencial en materia textil.
Antes Isabel se lo obsequiaba a cualquier amiga o se llegaba hasta la iglesia más cercana para entregarlo allí, pero hace unos meses existe una práctica que creía desaparecida años atrás.
Desde municipios de las cercanas provincias de Artemisa y Mayabeque (que antes eran La Habana) llegan cada semana algunas mujeres a realizar un canje particularmente curioso, que dice mucho de una parte de la brecha mental y material entre las pobladoras del campo y las de la ciudad.

Una buena parte de las cubanas de la llamada "edad mediana", que han trabajado bastante o lo siguen haciendo dentro y fuera de casa, transitan como "mujeres invisibles" en el mundo del vestuario y la moda.
"Las que pasamos de los 40 años no siempre encontramos en las tiendas atuendos acordes a nuestra edad y mucho menos a las labores que desempeñamos", comentaba Nubia Hernández, trabajadora del sector turístico, en una lista de discusión electrónica circulada por SEMlac.
La especialista de calidad en el hotel Arenal asegura que ese es el motivo fundamental por el cual ella usa diariamente uniforme, aun cuando no es absolutamente necesario para la labor que desempeña.
"Simplemente debo estar elegantemente vestida, pero con una apariencia discreta y de buen gusto, lo cual es muy difícil de lograr porque, sencillamente, en las redes comerciales estos atuendos no existen (…), no hay juegos de sayas y chaquetas, mucho menos conjuntos de pantalones con chaquetas y blusas elegantes", citaba como ejemplos ante la convocatoria de SEMlac.
Para Sara Artiles Visbal, consultora de la Empresa de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (Gecyt), "se trata de temas acuñados como aparentemente banales, pero que son muy necesarios e importantes no solo para las mujeres, sino también para sus instituciones y empresas".
"La imagen de las personas también hace y construye la imagen y la marca de la organización", sostuvo Artiles el pasado 8 de mayo, durante el taller "¿Cómo nos vemos? ¿Cómo nos ven? ¿Cómo queremos que nos vean?", organizado por Gecyt en la capital cubana.

Miércoles, 22 Abril 2015 15:44

Innovaciones con Garbos

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La revista ideada y hecha realidad por mujeres se inserta en el mercado a partir de nuevos modos de gestión y defendiendo conceptos progresistas y auténticos.

Garbos es un proyecto de mujeres, para las mujeres y hecho por mujeres. Aunque algunos hombres se "cuelan" entre quienes lo disfrutan y hasta colaboran para hacerlo posible. Pero la idea y la acción van por las del sexo femenino, además del diseño, la producción, redacción y fotografías.
Garbos es una revista con frecuencia mensual, nacida del sueño de dos jovencitas que comenzaron a dar forma a sus inquietudes, anhelos y desvelos con tal de llevar al ambiente una propuesta diferente y superior en concepción y realidad.
Gabriela Domenech y Rebeca Alderete fueron "reclutando" muchachas a su alrededor con un solo requisito: que estuvieran dispuestas a dejarse conquistar por una lucha riesgosa y llevada por las pasiones y los talentos; siempre los talentos como inspiración y tino de lo que debían soñar contra todo obstáculo para hacerlo realidad.
Y así han nacido tres números: febrero, marzo y abril: levantando expectativas y complaciendo peticiones. Mientras, mayo anda casi listo, a la vez que los planes y ediciones para el resto de los meses del año van gestándose en cada encuentro de las chicas; reunión que, cual taller de ideas, "cocina" y alimenta cuanto está por venir.

La Red Nacional de Asistentes y Secretarias Ejecutivas de Cuba (RNASEC), fundada el 26 de abril del 2006, es una red social autónoma, de autogestión y sin ánimo de lucro, con sede en La Habana. Mantiene una estructura flexible y móvil con una propuesta centrada en investigar y promover el desarrollo y posicionamiento de las y los profesionales del secretariado cubano.
Como plataforma de experimentación, organiza y promueve talleres, conferencias y seminarios, bajo la licencia correspondiente para impartir capacitación. Además cuenta con un portal web disponible en http://rnasec.uniss.edu.cu