Portada
Lunes, 04 Diciembre 2017 16:25

El día en que todo cambió

Por

Milaidis Herrera Hechavarría cambió el modo de verse a sí misma cuando adquirió herramientas para superar sus problemas de autoestima. A sus 49 años, sabe que "Si no te amas, no puedes dar amor"
Todo comenzó por una primera vez. Cuando Milaidis Herrera Hechavarría llegó a su casa, supo que jamás volvería a hacer las cosas del mismo modo. No importaban sus más de cuatro décadas, ni la forma en la que había vivido hasta entonces. Siempre era un buen momento para cambiar. "Ese día le dije a mi marido que me alcanzara el cubo del agua hasta el baño. Él me miró extrañado porque se había adaptado a que se lo llevara yo a él. Me dijo "¿Y a ti qué te pasó?". Entonces le expliqué y lo convencí de que se había acostumbrado a algo que no iba a ser más", recuerda.

Así cuenta esta mujer el día en que regresó del primer encuentro en el taller de género. Esa misma tarde se dio cuenta de que estaba reproduciendo el modelo patriarcal de su familia, en la que su mamá hacía todo lo que su esposo quería. Hasta que, una vez, él la dejó para siempre y se divorció también de sus cinco hijas. Puede que ese haya sido el inicio de todo lo que Milaidis aprendió a sufrir y callar.

Cada día, muchas profesionales cubanas se someten a dobles y triples jornadas de trabajo. Al estrés desmedido que impone ser buena en una carrera; superarse hasta lograr un grado científico; representar idealmente los roles de ama de casa, pareja, hija, madre…; encontrar y ejercer otras actividades económicas que le permitan independencia financiera. Y, sobre todo, no desprenderse de ninguna de estas partes, porque mientras una provee el bolsillo lleno, otra garantiza el crecimiento personal.
Estas mujeres somos tú, yo, nuestra madre, hermana, la vecina del frente. Y cargamos con la responsabilidad de desdoblarnos en dos, tres o cuatro mujeres a la vez. En aprehender y desaprehender, en un instante, nuevas técnicas, registros y formas de ser la misma.
*

Las nuevas formas de gestión económica que se abren paso en Cuba necesitan una articulación mayor, reconocida y legalmente respaldada, con la empresa estatal, concordaron participantes en un taller sobre el tema realizado el pasado 20 de octubre en La Habana.

"No se trata de sustituir un espacio con otro, sino de propiciar puntos de encuentro y complementariedad que permitan el cierre de ciclos productivos que, necesariamente, precisan del intercambio y la articulación entre las diversas formas de gestión: privada, cooperativa y estatal", apuntó a SEMlac Georgina Alfonso, directora del Instituto de Filosofía, al término del Tercer encuentro de diversas formas de gestión y propiedad.
Convocado por el Grupo América Latina: Filosofía Social y Axiología (Galfisa), del Instituto de Filosofía, el espacio reunió a productores y productoras de cooperativas, pequeñas y medianas empresas privadas y entidades estatales, así como actores de espacios comunitarios, de la academia y la investigación económica y social.
"Si el modelo económico cubano apuesta a la búsqueda de la eficiencia y tanto cooperativas como empresas privadas demandan desde su trabajo esa relación, ¿qué impide que se haga?", pregunta Alfonso.
Entre los obstáculos que limitan esa articulación, se reconoció la existencia de trabas burocráticas y de mentalidad que se asientan en prácticas que deben ser discutidas y superadas.

Lunes, 30 Octubre 2017 02:21

¿Qué juguetes comprar hoy?

Por

Cuando las mujeres y los hombres en Cuba deciden (o les ocurre) la llegada de un descendiente, piensan inmediatamente en cuestiones materiales. Entre estas casi siempre sobresalen los elementos que componen la canastilla y que, además, tienen un significativo peso en la economía cubana: la cuna, los pañales, los culeros desechables…
Sin embargo, no es hasta la evolución de los infantes que madres y padres comienzan a ocuparse de un eslabón importante durante la infancia, tanto desde el punto de vista lúdico, como del desarrollo psicosocial y psicomotor de chicos y chicas: los juguetes.
Los juguetes en Cuba están entre los productos más subestimados y sobrevalorados a la vez. Aunque parezca o sea una contradicción en sí mismo, este hecho se sostiene en la falta de producción nacional, la marcada presencia de importaciones en las cadenas de tiendas recaudadoras de divisas los elevados precios en que estos son ofertados a la población.
Quienes tienen hijos o hijas poseen las historias más insólitas en cuanto a la búsqueda y adquisición de los juguetes. Estas van desde la variedad de precios de un mismo elemento de un establecimiento a otro, hasta los meses y meses en que estantes y vidrieras permanecen vacíos por el desabastecimiento.
No obstante, más allá de la permanencia física de estos y de su disponibilidad o acceso, está la pregnancia que tienen en la niñez.

Podría decirse, según demuestra la práctica y afirma buena parte de los juristas del país en cada evento científico, que no existiría justicia para la familia cubana de hoy si no fuera por la jurisprudencia.
Entiéndase mejor: los tribunales y los profesionales del Derecho de esta rama (que es la que ocupa estas líneas) están actuando acorde a la realidad y sus necesidades, allí donde las leyes y códigos solo tienen capítulos sin escribir o fórmulas desactualizadas que poca justicia pueden ofrecer a la luz de estos tiempos.
Vayamos más allá. Con un Código de la Familia que data de 1980 y una actualidad que tiene fecha de vencimiento para mañana, poca letra escrita queda viva para acompañar las decisiones judiciales ante los conflictos de familia en Cuba. El Congreso Internacional Abogacía 2017, acontecido recientemente en la capital del archipiélago, dio varias pruebas de ello.
Una de estas situaciones a las que urge poner en sintonía con la Cuba de hoy es la de los menores de edad y un abogado que se especialice en ellos. La abogada Idania González Hidalgo-Gato fundamenta con total veracidad y un montón de argumentos insuperables la necesidad del país de formar profesionales que se dediquen exclusivamente a proteger a niñas y niños (hasta los 18 años de edad, como recoge la Convención Internacional que agrupa sus derechos y de la que Cuba es signataria).