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¿Qué hace una mujer cubana para ganarse la vida en la calle? ¿Cuándo empieza y acaba la jornada laboral si las fuerzas son el límite? Ellas cuentan lo que viven…
En cualquier esquina la voz de mujer llama. Da igual para lo que sea, ellas siempre tienen algo que ofrecer con tal de "hacer el día". No tienen oficinas o puestos fijos. Se mueven en dependencia de lo que haga falta. Son estas luchadoras cotidianas que inventan cualquier negocio humilde y sacrificado con tal de ganarse el pan.
Y no descansan nunca. Su límite es conseguir la comida de la noche. O un par de zapatos para el hijo en casa, o la ayuda para la mochila de la nieta. Siempre hay algo que resolver cuando la batalla constante está en la calle.

Martes, 05 Junio 2018 14:25

Y La Habana fue arcoíris

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La Jornada Nacional contra la Homofobia y la Transfobia pintó a la capital del país del color que acepta la diversidad.

Nunca todas las acciones serán suficiente para taladrar en la mente de quienes aún no aceptan la diversidad y asumen las posturas más discriminatorias, a medida que aumenta la propaganda educativa. Cualquier intento siempre es poco. Cualquier batalla siempre es mínima. Por eso hay que volver cada año con más fuerza y más ganas, con tal de que la inteligencia llegue allí, a donde los sentimientos y el instinto son incapaces de respetar el derecho ajeno.
Este 2018 no fue la excepción. Y la siempre esperada Jornada Nacional contra la Homofobia y la Transfobia estuvo dedicada a las escuelas y la inclusión dentro de estos planteles de cualquiera de las manifestaciones de sexualidad de los infantes.
Además de las actividades en cada pequeño espacio, la 11na Gala Cubana contra la Homofobia y la Transfobia reunió a artistas de diferentes géneros, países y escenarios.

Iraida Ordaz Franco es una mujer que transmite paz, mediante su voz melodiosa, la cadencia suave, su conversación centrada, sus gestos contenidos... Pero, a la vez, es una persona muy fuerte. Lo reafirma su perseverancia ante los sueños y los anhelos, supuestamente imposibles.
Su historia está ligada a una casa, en la calle Amargura de La Habana Vieja, y por muy hermosa que sea la vista del inmueble en estos tiempos, el pasado no fue tan llamativo.
La edificación, a la que Ordaz nombró Mi sueño, data de la segunda mitad siglo XVIII. Cuentan los registros oficiales de La Habana colonial que su propietario, el Álferez D. Francisco del Pico (natural de Galicia), tenía varias deudas con distintos acreedores, por lo cual en 1759 perdió la casa y también un grupo de esclavos.
Después de este suceso pasó a varios dueños, quienes en su mayoría la usaban para alquilar. Esta condición de arrendamiento contribuyó a su deterioro paulatino, hasta que uno de los últimos propietarios, cerca de finales del siglo XVIII, realizó reconstrucciones en algunas de sus áreas y elevó la calidad y los valores de la edificación.
No obstante estas remodelaciones, la casa siguió siendo arrendada a familias diversas hasta 1959, cuando triunfó la Revolución cubana y pasó a ser una ciudadela donde convivían núcleos numerosos.
Por esta fecha comenzaron los lazos entre la edificación y la propietaria.
A mitad de los años noventa del siglo XX, Iraida Ordaz encabezó las diversas solicitudes de los inquilinos a la Oficina de Conservación del Centro Histórico de la Ciudad. Tiempo, paciencia e inversiones llevaron el sitio a un profundo trabajo de intervención y remodelación.

1. Siempre confía en tu intuición. La sacaste de tu madre.
2. Hazte de una buena educación para mantenerte si es necesario.
3. Nunca aceptes nada que no sea un trato igualitario.
4 .Ejerce tu derecho al voto que tanto trabajo costó ganar.
5 .Las acciones dicen más que las palabras.
6. Puedes ser delicada y fuerte al mismo tiempo.
7. Cuidarse a sí misma lo es todo.
8. Una mujer fuerte ayuda a otras mujeres a levantarse.
9. Las relaciones no completan tu vida, la complementan.
10. No tienes que sonreir para todos.
11. No cuides tus flores para gustarle a otros y menos a una pareja.
12. Los roles de género son una estupidez.

Emprendedoras regala un resumen de algunas de las protecciones esenciales que las diferentes normas ofrecen a las trabajadoras, con el propósito de agruparlas, para su fácil acceso.

-El Código de Trabajo especifica la no discriminación por género en el acceso al empleo y la justeza de los salarios.

-El empleador debe crear y mantener condiciones de trabajo para la mujer, considerando su participación en el proceso de trabajo y su función social como madre.

-La madre puede incorporarse al trabajo antes de que el niño arribe al primer año de vida y simultanearse su prestación social con el salario.

-El padre trabajador y los abuelos -maternos o paternos- no jubilados pueden recibir la prestación social para el cuidado del menor hasta que cumpla el primer año de vida.